Las aftas bucales, también conocidas como llagas o úlceras en la boca, son pequeñas lesiones redondeadas, de color blanquecino o amarillento, rodeadas por un halo rojizo. Aunque son benignas, pueden resultar muy molestas: duelen al hablar, al comer, al rozar con los dientes o incluso al cepillarse. En Adur, clínicas dentales en Mondragón y Donostia, recibimos con frecuencia pacientes preocupados porque las aftas les aparecen con cierta regularidad y no saben a qué se deben.
En la mayoría de los casos, las aftas no son contagiosas y se curan solas en unos días, pero cuando se repiten con frecuencia o son muy grandes, conviene estudiarlas con más detalle. Entender qué las causa y cómo aliviar las molestias ayuda a sobrellevar mejor estos episodios.
Cómo reconocer una afta bucal
Las aftas suelen aparecer en:
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Cara interna de los labios
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Mejillas por dentro
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Bordes de la lengua
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Zona blanda del paladar o encía no queratinizada
Se caracterizan por:
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Tamaño pequeño o mediano (aunque existen formas más grandes)
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Centro blanquecino o amarillento
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Borde enrojecido
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Dolor desproporcionado al tamaño de la lesión, sobre todo al contacto con alimentos ácidos, salados o calientes
A diferencia de los herpes labiales, las aftas no salen en la parte externa del labio ni están causadas por un virus que pueda transmitirse de una persona a otra. Son lesiones internas, inflamatorias, relacionadas con varios factores.
Por qué salen aftas en la boca: causas más habituales
La causa exacta de las aftas bucales no siempre se conoce, pero sí se han identificado factores que aumentan la probabilidad de que aparezcan:
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Microtraumatismos: morderse sin querer el labio o la mejilla, rozaduras con un bracket, prótesis o diente fracturado, cepillado muy agresivo, alimentos muy duros o con aristas.
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Estrés y bajadas de defensas: épocas de estrés intenso, falta de descanso, procesos infecciosos o situaciones en las que el sistema inmunitario está más debilitado.
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Cambios hormonales: algunas personas notan más aftas en determinados momentos del ciclo o en etapas de cambios hormonales importantes.
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Déficits nutricionales: niveles bajos de hierro, vitamina B12 o ácido fólico pueden asociarse a aftas recurrentes.
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Predisposición individual: hay personas que, sin una causa clara, son más propensas a desarrollar aftas de forma recurrente.
En Adur, cuando un paciente refiere aftas frecuentes, insistimos en la importancia de revisar la boca en detalle, buscar posibles zonas de roce y, si procede, valorar aspectos generales (alimentación, hábitos, enfermedades de base, medicación…).
Cuándo preocuparse: aftas que requieren revisión
Aunque la mayoría de las aftas son procesos leves, conviene acudir al dentista si:
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Las aftas son muy grandes o numerosas
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Tardan más de dos semanas en curarse
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Se acompañan de fiebre o malestar general
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Aparecen con una frecuencia muy alta
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Cambian de aspecto, sangran con facilidad o se vuelven más duras
En la clínica diferenciamos las aftas típicas de otras lesiones de la mucosa bucal que pueden necesitar un estudio más profundo. Si algo en la exploración no encaja con el patrón habitual, podemos pedir pruebas adicionales o derivar a otros especialistas.
Cómo aliviar el dolor de las aftas
Aunque no existe una “cura instantánea” para las aftas, sí hay medidas que ayudan a reducir el dolor y favorecer la cicatrización:
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Mantener una buena higiene: cepillarse con cuidado y usar un cepillo suave para no irritar más la zona.
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Evitar alimentos irritantes: cítricos, comidas muy picantes, muy calientes o muy saladas, que aumentan la sensación de escozor.
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Enjuagues suaves: algunos colutorios específicos para mucosa sensible o soluciones recomendadas por el dentista pueden ayudar a calmar la zona.
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Productos tópicos: geles o soluciones de aplicación directa sobre el afta que forman una película protectora y alivian el dolor de forma temporal.
En Adur explicamos siempre cómo aplicarlos correctamente y durante cuánto tiempo, para que sean realmente eficaces y no provoquen más irritación por un uso incorrecto.
Prevención: reducir la frecuencia de aparición
Cuando las aftas aparecen una y otra vez, además de tratarlas conviene intentar reducir los factores desencadenantes:
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Revisar posibles bordes cortantes en dientes, prótesis o aparatos de ortodoncia y pulirlos o ajustarlos.
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Mejorar la técnica de cepillado para evitar traumatismos continuos en la mucosa.
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Cuidar la alimentación y, si es necesario, valorar analíticas que descarten déficits de hierro o vitaminas.
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Gestionar mejor el estrés con rutinas de descanso y ejercicio, en la medida de lo posible.
En algunos casos seleccionados, el dentista puede recomendar colutorios o productos específicos de uso continuado para ayudar a que la mucosa esté en mejor estado.
Adur: acompañamiento cercano en problemas de mucosa oral
Las aftas son un motivo de consulta frecuente en nuestras clínicas de Mondragón y Donostia. Aunque suelan ser procesos benignos, entendemos que el dolor y la repetición de episodios generan preocupación. Por eso dedicamos tiempo a escuchar cómo y cuándo aparecen, explorar toda la mucosa y explicar con claridad qué tipo de lesión es y cómo puedes aliviarla.
Nuestro objetivo es que no solo sepas qué hacer cuando ya ha salido una afta, sino también qué hábitos pueden ayudarte a reducir su frecuencia y cuándo es importante acudir a revisión sin demora.




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